En el estudio de los trastornos del espectro de la esquizofrenia, uno de los paradigmas neurofisiológicos más consolidados es la alteración de la descarga consecuente (corollary discharge). En condiciones fisiológicas normales, cuando hablamos o realizamos una acción, el cerebro envía una señal eferente de preparación que atenúa la respuesta de la corteza auditiva —reflejada en la disminución de la amplitud del potencial evocado N100 (o N1). Esta atenuación nos permite diferenciar los estímulos autogenerados de los sonidos externos1more_horiz.
Históricamente, se ha observado que los pacientes con esquizofrenia presentan una menor atenuación de la onda N100 durante el paradigma de hablar-escuchar (Talk-Listen), lo cual se ha correlacionado clásicamente con la severidad de las autoexperiencias anormales (medidas mediante escalas como la EASE/iPase) y la pérdida de los límites del ‘yo’.
Sin embargo, los datos presentados por el equipo del Grupo SUCEDE en su sesión del 24 de septiembre de 2026 desafían este dogma al analizar la señal no de forma agrupada, sino estratificada por biotipos cognitivos1more_horiz.
Un hallazgo contraintuitivo: la «paradoja» del Biotipo 1
Partiendo de la estratificación clínica del grupo, se comparó una cohorte igualada de controles sanos (n=32), pacientes del Biotipo 1 (n=23, caracterizados por un grave deterioro cognitivo y puntuaciones elevadas en autoexperiencias anormales) y pacientes del Biotipo 2 (n=29, con cognición preservada).
La hipótesis biomédica clásica sugería que el Biotipo 1, al presentar mayor gravedad clínica y cognitiva, mostraría el defecto más severo en la supresión de la N100. Los resultados revelaron exactamente lo contrario:
- Biotipo 1 (Deterioro cognitivo grave): Mostró una atenuación de la N100 prácticamente intacta y en un rango comparable al de los controles sanos.
- Biotipo 2 (Cognición conservada): Presentó una reducción drástica en la atenuación de la N100, registrando incluso valores negativos en un porcentaje significativo de participantes.
- Desacoplamiento de correlaciones: La correlación inversa entre la atenuación de la N100 y la gravedad de las autoexperiencias anormales se mantuvo exclusivamente en el Biotipo 2. En el Biotipo 1, dicha asociación desapareció por completo.
Reinterpretación fisiopatológica: orígenes neurobiológicos divergentes
¿Cómo es posible que el grupo con mayor distorsión de la experiencia del ‘yo’ mantenga preservado el mecanismo de la N100?
La respuesta formulada por el grupo apunta a que las autoexperiencias anormales no constituyen un constructo biológicamente monolítico, sino que derivan de diferentes fuentes fisiopatológicas según el biotipo:
- En el Biotipo 2 (Cognición preservada): Los síntomas de alteración del ‘yo’ están guiados directamente por el fallo en la descarga consecuente (malla de conectividad frontal-temporal / falla en la señal de preparación N100).
- En el Biotipo 1 (Deterioro cognitivo): El origen de la vivencia anormal del ‘yo’ no proviene del circuito de la N100, sino de otros mecanismos biológicos alterados, tales como la hiperactividad basal global, fallos en la memoria de trabajo o alteraciones estructurales más difundidas3more_horiz.
Esta divergencia demuestra que agrupar a todos los pacientes bajo una misma etiqueta nosológica (p. ej., esquizofrenia vs. bipolar) diluye y enmascara los correlatos neurobiológicos reales. La distribución de diagnósticos clínicos habituales o el estado del episodio (primeros episodios vs. crónicos) no explica esta diferenciación entre biotipos.
Relevancia traslacional y próximos pasos
Estos resultados han sido remitidos para su publicación a la revista Schizophrenia Bulletin y se encuentran actualmente en fase de revisión por pares.
Además, el grupo prevé explorar la replicación independiente de este patrón en cohortes internacionales, aprovechando los contactos establecidos con laboratorios en Copenhague que aplican paradigmas similares en muestras clínicas.
El hallazgo refuerza la necesidad de abandonar las aproximaciones diagnósticas uniformes e impulsar marcadores neurofisiológicos que permitan abordar la esquizofrenia a través de sus verdaderos endofenotipos biológicos.



